Una civilización global floreciente, en armonía con el medio ambiente natural es una visión por la que trabajan cada vez más personas. El mundo al que estamos llamados es un mundo de integración y de equilibrio, de belleza y de madurez. Es un mundo con un concepto renovado del progreso, poblado de comunidades y de personas que colaboran unas con otras, con el apoyo de las instituciones, en alcanzar sus más nobles aspiraciones. Es un mundo cada vez más despojado de las destructivas concesiones morales —sociales, económicas y medioambientales— que con tanta frecuencia se han pregonado como necesarias para el progreso.
El avance hacia esta visión ha empezado y está cobrando impulso. Se han articulado ambiciones elevadas, y los llamamientos a la acción no tienen precedentes. Sin embargo, el ritmo de las transformaciones no ha estado, hasta la fecha, a la altura de las exigencias del momento. El abanico de opciones para efectuar los cambios necesarios se reducirá si se aplazan las acciones. ¿Actuará la humanidad ante la certeza de que su propio destino y el del planeta están irremediablemente entrelazados? ¿O se necesitarán calamidades aún mayores para movilizarla a la acción?
El abismo entre la intención y la acción es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la humanidad hoy en día. Esta brecha puede salvarse; las personas, las comunidades y las naciones contribuyen cada día a este objetivo. Sin embargo, para que las acciones alcancen la magnitud necesaria, es necesario un consenso y una voluntad colectiva mucho más fuertes entre las naciones sobre los valores que exige la etapa actual de desarrollo de la humanidad. También requiere una mayor determinación de poner en práctica esos valores, de reafirmar el compromiso con lo que es beneficioso para el bien común y desechar todo lo que impida responder al llamamiento moral y práctico del momento actual. Es sin duda una labor elevada, y sus beneficios son un legado inestimable que debemos transmitir a las generaciones venideras. Unámonos para estar a la altura de sus exigencias.
Fragmento de la Declaración de la Comunidad Internacional Bahá’í ante la ONU, 2023